Hay un perro negro allá abajo,
se la pasa ladrando mi nombre.
Me muerde lo talones cada vez que dudo
lo pateo y no se va.
Lo pateo pero no se va.
De milagro pude escaparme con eso;
de pura suerte acabo de recuperarlo otra vez...
y ahora vuelvo a arrastrarme.
Dejalo, devolvelo ó
Ponelo donde lo encontraste.